Los primeros 100 días de Kast: el balance que la derecha debe hacer sin anestesia

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Los primeros 100 días de Kast: el balance que la derecha debe hacer sin anestesia

Seguridad a medias, economía que no repunta y el gabinetazo más rápido desde el retorno a la democracia. Un recuento honesto de cómo gobierna José Antonio Kast, sin el filtro de la euforia de diciembre.

El 14 de diciembre de 2025, José Antonio Kast le propinó a Jeannette Jara una paliza de casi 17 puntos: 58,16% contra 41,84%. La derecha chilena, acostumbrada a ganar por la angustia del margen estrecho, tuvo esa noche la victoria que llevaba una década esperando.

Han pasado poco más de cuatro meses desde que asumió, el 11 de marzo. Y en Circulando por la Derecha creemos que el mejor favor que le podemos hacer a este gobierno no es aplaudirlo sin mirar los números, sino contarle a nuestra audiencia lo que realmente está pasando en La Moneda. Vamos por partes.

Seguridad: los números buenos que nadie está celebrando

El propio gobierno presentó su balance de gestión al cumplir 100 días: una caída de 11,7% en homicidios y femicidios entre el 16 de marzo y el 7 de junio (comparado con el mismo período de 2025), un 27,1% menos de violaciones y otros delitos sexuales, y 25,5% menos de robos con violencia o intimidación. En la macrozona norte, las detecciones de cruces fronterizos irregulares se desplomaron de 7.032 a apenas 971.

Son cifras que, de ser consistentes en el tiempo, representarían el cumplimiento más literal de la promesa de campaña. El problema es que la ciudadanía no lo está viendo así: según la encuesta Cadem de la segunda semana de julio, la evaluación en delincuencia y narcotráfico —la bandera de campaña por excelencia— cayó ocho puntos hasta un magro 36%, la baja más pronunciada de todas las áreas de gestión.

Parte de la explicación es incómoda para el oficialismo: analistas parlamentarios han documentado que buena parte del plan de seguridad que hoy exhibe el gobierno como propio corresponde a proyectos que ya venían tramitándose desde la administración anterior, a los que Kast simplemente les puso urgencia. Incluso el propio ministro de Seguridad lo reconoció ante el Senado.

La economía: la grieta que no se puede maquillar

Aquí está el verdadero talón de Aquiles. El PIB retrocedió 0,5% respecto al mismo período de 2025, el desempleo llegó a 9,1% —el nivel más alto en cinco años— y la CEPAL proyecta un crecimiento anual que no superaría el 2%, muy por debajo del 4% prometido en campaña.

La eliminación del Mepco trasladó el shock del precio de los combustibles directamente al bolsillo de las familias, presionando la inflación justo cuando el gobierno más necesitaba mostrar alivio económico. El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que el plan de Reconstrucción Nacional generará déficits fiscales al menos hasta 2031, con un costo estimado de US$1.800 millones anuales, concentrando cerca del 79% de sus beneficios tributarios en el 1% más rico del país.

No todo es negativo: el 8 de julio se conoció que las exportaciones chilenas superaron por primera vez los US$60.000 millones en un semestre, un dato real de fortaleza que el gobierno debería estar explotando comunicacionalmente mucho mejor de lo que lo ha hecho.

Pero el ánimo ciudadano no miente: un 56% califica negativamente su situación económica personal, la cifra más alta desde marzo de 2014, y ya son 15 semanas consecutivas en que el pesimismo supera al optimismo. Las expectativas de empleo están en su peor nivel desde abril de 2021.

El gabinetazo más rápido desde 1990

El 19 de mayo, a solo 69 días de asumir, Kast hizo lo que ningún presidente había hecho tan temprano desde el retorno a la democracia: sacó a dos ministras de un plumazo. Salieron Trinidad Steinert (Seguridad) y Mara Sedini (vocera de gobierno), ambas desgastadas por errores comunicacionales —el episodio del "Estado en quiebra", un almuerzo privado de Kast con excompañeros de universidad que terminó en oficio de Contraloría y que el propio Presidente calificó como "un error por desconocimiento"— y por la falta de resultados visibles frente a la interpelación que la oposición ya tenía lista.

Entraron Martín Arrau a Seguridad y una nueva arquitectura de "biministros" que concentra más poder en menos manos. Es una señal de pragmatismo, sí. Pero también es la confirmación de que el diseño original del gabinete no funcionó, y que funcionó tan mal que ni siquiera aguantó hasta la Cuenta Pública del 1 de junio, como se planeaba internamente.

Lo único que realmente le está saliendo bien

Si hay un área donde el gobierno respira tranquilo, es la política exterior. Relaciones internacionales (44%) y defensa (44%) son, por lejos, los rubros mejor evaluados en las encuestas. Acuerdos de cooperación antártica y espacial, una posición internacional más asertiva y una agenda de vínculos con gobiernos afines en la región —como la reciente videollamada con la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori— le están dando al gobierno el único terreno donde puede mostrar solidez sin fisuras.

El veredicto: ganar una elección no es lo mismo que gobernar

La aprobación de Kast viene en caída sostenida durante julio: 38%, luego 37% —su peor semana desde el 11 de marzo—, un repunte marginal a 38% y de nuevo a la baja hasta 36% en la tercera semana del mes. La encuesta Criteria lo tiene aún peor: 32% de aprobación, la cifra más baja de todo su mandato.

Aquí es donde tenemos que ser honestos con nuestra propia audiencia. La derecha ganó la elección con el mandato más contundente en dos décadas. Tiene resultados reales y verificables en criminalidad, control fronterizo y comercio exterior. Pero está gastando ese capital político a una velocidad alarmante por errores propios: comunicación desprolija, un gabinete que tuvo que reordenarse antes de los 70 días, y una economía que —guste o no— sigue siendo la vara con la que la mayoría de los chilenos mide a cualquier gobierno, sea del color que sea.

Aplaudir sin mirar los números no le sirve a nadie. Y mucho menos le sirve a una derecha que necesita, más que nunca, demostrar que gobernar bien es posible.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.