Circulando por la Derecha — Serie: La Corrupción del Gobierno Boric | Artículo N°5
El gobierno de Gabriel Boric llegó al poder con un sello que lo distinguía de todos sus predecesores: se declaró abierta y orgullosamente feminista. No era solo una postura: era una identidad. Gabinete paritario. Ministerio de la Mujer activo. Protocolo de violencia de género aplicado con rigor declarado. Discurso permanente sobre el respeto a las víctimas, la credibilidad de las denunciantes y la tolerancia cero ante el abuso de poder.
El 15 de octubre de 2024, ese discurso quedó en cenizas.
Ese martes, el Presidente Gabriel Boric fue informado de que su Subsecretario del Interior — el segundo hombre en la cadena de mando de la seguridad pública, el rostro civil del combate a la delincuencia, una de las figuras mejor evaluadas de su gobierno — era el imputado de una denuncia por violación interpuesta por una funcionaria de su propia repartición.
Boric lo supo el martes 15 de octubre.

La denuncia se hizo pública el jueves 17 de octubre.
En esas 48 horas, el gobierno tomó una decisión que lo define mejor que cualquier discurso feminista: no pidió la renuncia inmediata. Le dio tiempo al denunciado para viajar al sur a avisar a su familia. Y mantuvo a un imputado por violación al mando de la PDI y Carabineros de Chile.
LOS HECHOS: LO QUE LA INVESTIGACIÓN REVELÓ
El 22 de septiembre de 2024, Manuel Monsalve, entonces Subsecretario del Interior, salió a almorzar con una funcionaria de su repartición en un restaurante de comida peruana en Santiago. Bebieron. Según el relato de la denunciante, al terminar la noche no recuerda cómo llegó al hotel donde habitualmente se alojaba el subsecretario en la capital. Despertó al día siguiente desnuda, con manchas de sangre en su ropa, sin recuerdos claros de lo ocurrido.
Cuando preguntó a Monsalve qué había pasado, él respondió que tampoco recordaba mucho — que al parecer hubo un incidente en el taxi en que ella habría intentado huir.
El 14 de octubre, la mujer formalizó su denuncia ante la Fiscalía. La causa quedó a cargo del fiscal jefe de la Fiscalía Centro Norte, Xavier Armendáriz.
Al día siguiente, martes 15, la ministra del Interior Carolina Tohá informó al Presidente. Boric y Monsalve se reunieron a solas esa noche. Según el propio Boric en su declaración judicial posterior, el subsecretario le dijo que tras el segundo pisco sour ya no recordaba nada y que despertó con la funcionaria en la cama de su hotel.
La decisión presidencial tras esa reunión: permitirle a Monsalve viajar a la Región del Biobío a avisar a su familia. Sin renuncia inmediata. Sin separación del cargo.
LAS 48 HORAS QUE LO DICEN TODO
El elemento más revelador del Caso Monsalve no es solo la denuncia — es lo que el gobierno hizo con esa información durante dos días.
Boric sabía. Tohá sabía. Y el Presidente tomó la decisión de no actuar de inmediato con dos personas más: su jefe de asesores Miguel Crispi y su jefe de gabinete Carlos Durán — los mismos hombres del Segundo Piso que ya habían estado en el centro de otros escándalos de este gobierno. Ambos fueron informados ese mismo martes 15, antes que el resto del comité político — antes que la ministra de la Mujer, antes que la vocera, antes que los ministros de la coalición.
La decisión de no pedir la renuncia inmediata de Monsalve fue conversada y avalada por ese círculo íntimo.

Durante 48 horas, el hombre denunciado por violación siguió siendo el jefe civil de Carabineros y la PDI. Las mismas instituciones que deben investigar delitos sexuales. Las mismas instituciones con las que el subsecretario tenía, como él mismo reconoció al renunciar, "una relación directa y cotidiana".
La renuncia se concretó recién el jueves 17, cuando el diario La Segunda publicó la noticia y la hizo pública. La pregunta que el gobierno nunca respondió satisfactoriamente: ¿habría renunciado Monsalve si el periódico no hubiera publicado nada?
EL DOBLE ESTÁNDAR FEMINISTA
La reacción del gobierno ante el escándalo fue un manual del doble estándar.
La ministra de la Mujer, Antonia Orellana, salió a decir que "las víctimas tienen todas las garantías de que van a poder llevar un juicio en el que no se les revictimice" — sin mencionar que ella se enteró de la denuncia por los diarios, no por el Presidente. La diputada Camila Flores (RN) fue directa: "La ministra para algo está: para aplicar el protocolo de violencia de género. Esto es un doble estándar inaceptable."

Porque en efecto: el mismo gobierno que había proclamado la credibilidad automática de las denunciantes, que había aplicado protocolos de género con rapidez cuando el acusado era alguien de la oposición o el mundo privado, tardó 48 horas en separar del cargo al denunciado cuando el acusado era uno de los suyos.
El feminismo del gobierno de Boric resultó ser de cristal: resistente cuando conviene, frágil cuando incomoda.
BORIC: 53 MINUTOS DE CONTRADICCIONES
El viernes 18 de octubre — un día después de que la renuncia se hiciera pública — Boric fue a una actividad en Lampa. Respondió preguntas de la prensa durante 53 minutos sobre el caso Monsalve. Sus asesores Crispi y Durán avalaron esa decisión, con la idea de demostrar que el Presidente no tenía nada que ocultar.
Fue un desastre.
En 53 minutos de declaraciones, el relato de La Moneda comenzó a mostrar inconsistencias. ¿Cuándo supo exactamente? ¿Quién tomó la decisión de no pedir la renuncia inmediata? ¿Por qué Crispi y Durán sabían antes que los ministros del comité político? ¿Cuánto influyó la publicación de La Segunda en los tiempos?
Las preguntas acumuladas llevaron a que meses después el propio Presidente tuviera que declarar ante el fiscal Xavier Armendáriz, en el marco de una investigación que también indagó la posibilidad de que hubiera omisión de denuncia por parte de funcionarios del gobierno que se enteraron antes que la Fiscalía.
El hombre que se postula ante la historia como el presidente más transparente y progresista de Chile tuvo que ir a declarar ante un fiscal por un caso de posible encubrimiento de violación protagonizado por su propio subsecretario.
EL NUDO CRISPI: UNA VEZ MÁS EN EL CENTRO
El Caso Monsalve tiene otra capa que no puede ignorarse: Miguel Crispi aparece una vez más como figura central.
El mismo jefe de asesores que estuvo en el centro del Caso Convenios, que contrató al abogado Hermosilla del Caso Audios, que se reunió en Cerro Castillo con la diputada imputada Catalina Pérez, fue el primero en ser informado por el Presidente de la denuncia por violación contra Monsalve — antes que los propios ministros del gabinete. Y fue parte de la decisión de no actuar de inmediato.
La oposición fue contundente. El diputado Andrés Longton (RN) lo planteó sin rodeos: "Acá perfectamente podría haber habido un pacto de silencio para proteger al exsubsecretario y los resultados electorales, y no a la denunciante."
Nadie en el gobierno refutó esa hipótesis con hechos. Solo con palabras.
ESTADO DEL CASO: IMPUTADO Y EN LIBERTAD
Manuel Monsalve fue formalizado como imputado por violación y abuso sexual. Enfrenta una investigación en curso. Al momento de publicación de este artículo, sigue en libertad.
La Contraloría General de la República y el Consejo de Defensa del Estado también se hicieron parte de las investigaciones paralelas sobre la gestión interna del caso en La Moneda.
La víctima — una funcionaria que trabajaba bajo las órdenes directas del imputado — sigue esperando justicia.
CONCLUSIÓN: EL PODER PROTEGE AL PODER
Los cinco artículos de esta serie han documentado distintas formas de corrupción y abuso durante el gobierno de Boric: el robo sistemático de fondos públicos, la red de favores que alcanzó al círculo íntimo del Presidente, la colusión con el Poder Judicial, el fracaso ante el crimen organizado transnacional. Todas son graves. Todas merecen ser contadas.
Pero el Caso Monsalve tiene una dimensión adicional, quizás la más hipócrita de todas: aquí el gobierno no solo falló en sus obligaciones — falló en los valores que proclama como su razón de ser.
Un gobierno que se define feminista tuvo en sus manos una denuncia de violación contra uno de los suyos, y lo primero que hizo fue dejarle tiempo para hablar con su familia. Un gobierno que dice creer en las víctimas informó a sus asesores políticos antes que a la ministra de la Mujer. Un gobierno que prometió tolerancia cero al abuso de poder tardó 48 horas en separar del cargo al imputado — y solo lo hizo cuando la prensa lo obligó.
En Chile existe un dicho: el que tiene padrinos se bautiza.
En el gobierno de Boric, los padrinos se llaman Crispi y Durán. Y el bautizo de Monsalve duró exactamente 48 horas.
Próxima entrega — Serie Corrupción Boric: Artículo Final: El balance — cinco escándalos, un patrón, y lo que Chile debe exigir.
Circulando por la Derecha es un blog de opinión política republicana. Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor.
Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, así como la distracción constante, no le conviene a los héroes de verdad.
Que Dios los bendiga.
ERASMO AVELLANEDA MILLÁN




