¿PUEDE VENEZUELA RECUPERARSE? EL MODELO ECONÓMICO QUE NECESITA

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¿PUEDE VENEZUELA RECUPERARSE? EL MODELO ECONÓMICO QUE NECESITA

Hay preguntas que parecen retóricas pero que en realidad son urgentes. ¿Puede Venezuela recuperarse? La respuesta corta es: sí, puede. La respuesta honesta es: depende de que haga exactamente lo contrario de lo que hizo durante los últimos veinticinco años. Y eso, en un país donde el chavismo construyó no solo un modelo económico sino una identidad política completa alrededor de él, no es un detalle menor. Es el nudo gordiano de todo lo que viene.

El punto de partida: una catástrofe sin guerra

Para entender qué modelo necesita Venezuela, hay que entender primero desde dónde parte. Y el punto de partida es devastador. Bajo Maduro, Venezuela atravesó una recesión que se prolongó de 2014 a 2021 y que provocó una contracción del 75,2% del PIB — un porcentaje nunca visto en un país sin conflicto armado. Para poner esa cifra en perspectiva: ninguna economía en tiempos de paz ha destruido tres cuartas partes de su producto en tan poco tiempo. Ni la Gran Depresión americana llegó a eso. Proceso

El país más rico en petróleo y su gente comiendo de la basura gracias al Socialismo del Siglo XXI

Cuando Maduro asumió la presidencia, Venezuela producía 2,8 millones de barriles de petróleo al día. En 2025 produjo 900.000 barriles diarios: tres veces menos. El PIB per cápita cayó de unos 15.500 dólares a aproximadamente 2.500 dólares actuales. La deuda externa total, estimada entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, supera el 180% del PIB. Y todo esto en el país con las mayores reservas de crudo del planeta: unos 303.000 millones de barriles. Proceso + 3

Eso es lo que el socialismo del siglo XXI logró: la quiebra total de la nación más petrolera del mundo. No es una paradoja. Es la consecuencia lógica y predecible de un modelo que destruyó la propiedad privada, expropió empresas, eliminó los incentivos productivos y convirtió al Estado en el único actor económico relevante — y en el más ineficiente de todos.

Lo que no funcionó y nunca funcionará

Hay que decirlo sin diplomacia: el modelo chavista no falló por las sanciones, no falló por la conspiración imperialista, no falló por la caída del precio del petróleo. Falló porque estaba diseñado para fallar. Un sistema que fija precios por decreto, que expropia a quien produce, que financia el gasto público imprimiendo moneda y que subordina la economía a la lealtad política no puede generar riqueza. Solo puede distribuir pobreza.

Estimaciones independientes sitúan la inflación en 600%, el bolívar sigue depreciándose y la amplia brecha cambiaria continúa distorsionando los precios en toda la economía. El 70% de los hogares venezolanos vive en situación de pobreza total en 2026. El 39% de los hogares reportó cortes de luz diarios por varias horas en 2025, el peor registro desde que se comenzó a medir ese indicador. Y Venezuela creció algo en los últimos años, sí — pero ese crecimiento no se tradujo en mejora de los servicios públicos ni en reducción de la pobreza multidimensional, que se mantiene en 55%. TradingView + 2

Ese es el legado. No las sanciones. El modelo.

El modelo que Venezuela necesita

La caída de Maduro abre una ventana que no estará abierta indefinidamente. La señal económica más contundente del nuevo escenario ha sido la rápida aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos que rompe con el modelo estatista dominante desde la era de Hugo Chávez. Es un primer paso correcto. Pero un primer paso no es un modelo. Universidad de Navarra

Lo que Venezuela necesita es conocido, probado y políticamente difícil: apertura real a la inversión extranjera con garantías jurídicas creíbles; privatización de empresas estatales quebradas; liberalización de precios y tipo de cambio; dolarización formal que ancle la economía y elimine la tentación del financiamiento monetario del déficit; y reconstrucción del Estado de derecho como condición sine qua non para que alguien invierta un solo dólar en el país.

Los propios venezolanos lo entienden: según el informe Latam Pulse de mayo de 2026, respaldan de manera decidida la dolarización como mecanismo para estabilizar la economía, percibida como una solución técnica indispensable en un país con una inflación cercana al 500% en 2025. No es ideología. Es pragmatismo forjado en el hambre. DIARIO DE CUBA

Las perspectivas no son despreciables si se actúa con decisión. El sector petrolero provee el 87% de las divisas del país, y analistas como Asdrúbal Oliveros estiman una expansión del 30% si se dan señales de apertura y flexibilización. Pero el petróleo solo no alcanza. Según Oxford Economics, incluso bajo escenarios optimistas, Venezuela tardaría una década en recuperar apenas el 50% del PIB que tenía en 2013. Una generación entera pagando la cuenta del socialismo. France 24Bloomberg Línea

La pregunta real

¿Puede Venezuela recuperarse? Sí. ¿Lo hará? Eso depende de una sola cosa: si quienes gobiernan ahora tienen la voluntad — y la valentía — de enterrar el modelo que destruyó el país, o si intentarán administrar el desastre con otro nombre.

La historia de América Latina está llena de transiciones que prometieron cambio y entregaron continuidad con distinto vocabulario. Venezuela no tiene margen para ese lujo. La ventana de oportunidad es estrecha y no se repetirá fácilmente. Universidad de Navarra

El modelo que Venezuela necesita no es misterioso. Ya existe. Funciona. Se llama economía de mercado, propiedad privada, seguridad jurídica y Estado que regula sin ahogar. Lo que no se sabe aún es si habrá liderazgo (que aún no ha aparecido) dispuesto a aplicarlo. Esa es la pregunta que el tiempo responderá — y que los venezolanos, después de veinticinco años de ruinas, no pueden darse el lujo de responder mal.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

ERASMO AVELLANEDA MILLÁN