Circulando por la Derecha https://circulandoporladerecha.com/ Sitio de opinión Tue, 11 Aug 2026 22:22:49 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0.4 https://i0.wp.com/circulandoporladerecha.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-256x256-1.png?fit=32%2C32&ssl=1 Circulando por la Derecha https://circulandoporladerecha.com/ 32 32 212456007 EL COBRE NO ES UNA POLÍTICA ECONÓMICA https://circulandoporladerecha.com/2026/08/17/economia-chilena-2026-cobre/ Mon, 17 Aug 2026 06:15:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1186 El 3 de agosto el Banco Central informó que el Imacec de junio creció 2,4% anual. Chile esquivó por margen mínimo una recesión técnica, después de cinco meses consecutivos de caídas. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, habló de un punto de inflexión y descartó visos de recesión. El gobierno respiró. Buena parte de nuestro […]

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El 3 de agosto el Banco Central informó que el Imacec de junio creció 2,4% anual. Chile esquivó por margen mínimo una recesión técnica, después de cinco meses consecutivos de caídas.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, habló de un punto de inflexión y descartó visos de recesión. El gobierno respiró. Buena parte de nuestro sector celebró.

Yo voté por este gobierno y quiero que le vaya bien. Precisamente por eso voy a escribir lo que sigue.

Ese número no dice lo que se está diciendo que dice.

QUÉ HAY REALMENTE ADENTRO DEL 2,4%

Cuando uno abre el dato, la historia cambia.

El crecimiento se explicó por minería, servicios y comercio. La producción minera repuntó 6,0%. El cobre hizo el trabajo pesado.

Ahora miremos la economía donde vive la mayoría de los chilenos: el Imacec no minero creció 1,4%. Y la producción manufacturera cayó 3,2% en doce meses.

Es decir: el sector que emplea, que agrega valor y que sostiene cadenas de proveedores sigue contrayéndose. Lo que subió fue el precio y el volumen de un metal que se cotiza en Londres y cuya trayectoria no depende de ningún ministro chileno.

Scotiabank ya advirtió que julio volvería a crecer cerca de cero por efectos de El Niño.

Y aquí está el punto que me importa: atribuirse el cobre es exactamente el vicio que le criticamos a la izquierda durante veinte años. Cuando el superciclo financió la expansión del gasto entre 2004 y 2012, nosotros —con razón— dijimos que eso no era mérito de nadie, que era suerte geológica y demanda china. No podemos cambiar de doctrina ahora que el metal juega a favor.

EL MARCADOR QUE IMPORTA SIGUE EN 9,4%

Este gobierno no se eligió prometiendo Imacec. Se eligió prometiendo empleo, orden y reactivación.

La tasa de desocupación del trimestre abril-junio de 2026 fue 9,4%. Exactamente la misma del trimestre móvil anterior.

El propio Banco Central lo describió sin adornos en su reunión de julio: la creación de empleo se mantiene débil y los costos laborales por hora se aceleraron.

Un desempleo estancado en 9,4% con costos laborales subiendo es la peor combinación posible. Significa que el mercado del trabajo no está absorbiendo gente y que contratar se está encareciendo al mismo tiempo.

Ningún dato de actividad compensa eso. Porque el chileno que perdió la pega no lee el Imacec.

LA VARIABLE QUE SE MOVIÓ AL REVÉS

Aquí está lo más incómodo, y casi nadie lo comentó.

Toda la apuesta de la Ley de Reconstrucción Nacional descansa en una cadena: menos impuesto corporativo y certeza tributaria → más inversión → más empleo → más recaudación.

¿Qué pasó con la inversión?

El Banco Central, en su comunicado de política monetaria de julio, señaló que los indicadores de alta frecuencia sugieren que en el segundo trimestre la inversión se desaceleró más de lo previsto.

Más de lo previsto. En el trimestre en que la reforma se tramitaba y su aprobación era altamente probable.

Seamos justos con el contraargumento, porque existe y es serio: el catastro de la Corporación de Bienes de Capital sigue mostrando un panorama positivo para proyectos de inversión en el período 2026-2029. Los efectos tributarios operan con rezagos largos, y juzgar una reforma aprobada en julio con datos de junio sería un disparate.

De acuerdo. Pero entonces vale la simetría: si es muy temprano para juzgar la reforma, también es muy temprano para celebrar el Imacec.

No se puede pedir paciencia para lo malo y aplauso inmediato para lo bueno.

LA PARTE FISCAL, QUE ES LA MÁS GRAVE

Y llegamos a donde este gobierno tiene su promesa más explícita y su brecha más ancha.

Kast llegó al poder comprometiendo contención del gasto público. Revisemos el marcador.

En mayo, el ministro Quiroz presentó el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre y corrigió el déficit fiscal proyectado para 2026 desde 1,8% del PIB —cifra que calificó de inverosímil— hasta 2,9%, que con medidas de ajuste bajaría a 2,4%.

En el mismo informe detectó que la administración anterior no habría incorporado compromisos de deuda por más de US$10.500 millones para el período 2026-2030. Con esa corrección, la deuda bruta del gobierno central cruzaría el umbral prudencial del 45% del PIB en 2028 y llegaría a 46,5% en 2030.

En junio, el presidente firmó un proyecto para elevar en US$6.200 millones el límite de endeudamiento autorizado para 2026.

Y consultado directamente sobre si el gobierno reconocía que no alcanzaría su meta de presupuesto equilibrado, Quiroz respondió: <cite index=»19-1″>»Obviamente, eso es lo que dicen las cifras»</cite>.

Los decretos de recorte suman más de $130 mil millones repartidos en varios ministerios. Es real, es ordenado y es bastante menos de lo prometido.

Un gobierno que baja el impuesto corporativo mientras sube el techo de la deuda está haciendo economía de oferta a crédito.

Es la apuesta de Reagan en 1981, y conviene recordar cómo terminó esa parte de la historia: la reactivación llegó, y el déficit también.

LA HERENCIA ES REAL, Y TAMBIÉN ES UNA COARTADA

Quiero ser justo, porque la crítica fácil aquí sería tramposa.

La omisión de US$10.500 millones en la proyección de deuda es un hecho documentado, grave, y Hacienda instruyó una investigación administrativa. Si se confirma, es una de las irregularidades fiscales más serias en décadas y merece consecuencias.

Recibir una casa con daño estructural oculto es un problema legítimo y no es culpa del que llega.

Pero.

Toda administración entrante en Chile ha denunciado la herencia de la anterior. Sin excepción, gobierno tras gobierno, desde hace treinta años. Y en algún punto —no sé si a los seis meses, a los doce o a los dieciocho— la herencia deja de ser una explicación y se transforma en una coartada.

Si le exigimos a Boric que dejara de culpar a Piñera, tenemos que ponerle un plazo a este gobierno también. Los estándares que solo aplicamos hacia afuera no son estándares. Son propaganda.

LO QUE EL MODELO TODAVÍA NO RESUELVE

Tres cosas, y ninguna se arregla con la tasa corporativa.

Primero, la productividad. Chile lleva más de una década con crecimiento de productividad prácticamente nulo. La rebaja tributaria mejora el retorno de una inversión, pero no mejora la eficiencia con que se usa el capital una vez invertido. Son problemas distintos y solo uno está siendo atendido.

Segundo, la permisología. Un proyecto puede tener certeza tributaria por veinte años y seguir esperando siete para obtener permisos sectoriales. Ese cuello de botella es administrativo, no impositivo, y es donde un gobierno de derecha puede mostrar resultados sin gastar un peso ni pedirle nada al Congreso.

Tercero, el empleo formal. Bajarle impuestos a la gran empresa no genera empleo en la pyme, que es donde trabaja la mayoría. Con costos laborales por hora acelerándose y desempleo en 9,4%, ese es el frente que está sin estrategia visible.

Nada de esto significa que el modelo esté fracasando. Cinco meses no juzgan a ningún gobierno, y la apuesta tributaria tiene una teoría económica seria detrás.

Significa otra cosa, más simple y más urgente: que todavía no hay resultados que celebrar, y que celebrarlos igual nos deja sin autoridad para exigirlos.

La derecha chilena tiene una ventaja histórica en materia económica: durante décadas fuimos los que mirábamos los números en frío mientras el otro lado miraba las intenciones.

Sería una pena perder eso justo ahora, por la comodidad de aplaudir un dato del cobre.

Este artículo da continuidad al balance de los primeros meses de gobierno publicado en julio.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

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SIETE MESES SIN MADURO: LA TRANSICIÓN QUE NO EMPIEZA https://circulandoporladerecha.com/2026/08/10/venezuela-transicion-siete-meses/ Mon, 10 Aug 2026 06:08:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1166 Por Erasmo Avellaneda | Circulando por la Derecha El 3 de enero de este año, fuerzas especiales estadounidenses sacaron a Nicolás Maduro de Caracas en una operación de cuarenta minutos. Venezuela celebró. América Latina celebró. Nosotros celebramos. Siete meses después, conviene hacer una pregunta incómoda: ¿celebramos la caída de un régimen, o la caída de […]

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Por Erasmo Avellaneda | Circulando por la Derecha

El 3 de enero de este año, fuerzas especiales estadounidenses sacaron a Nicolás Maduro de Caracas en una operación de cuarenta minutos. Venezuela celebró. América Latina celebró. Nosotros celebramos.

Siete meses después, conviene hacer una pregunta incómoda: ¿celebramos la caída de un régimen, o la caída de un hombre?

Porque la evidencia acumulada desde entonces apunta, cada vez con más fuerza, a lo segundo.

EL CALENDARIO QUE NADIE CUMPLIÓ

Empecemos por lo más objetivo que existe: una fecha.

Delcy Rodríguez asumió como presidente encargada el 5 de enero, designada por el Tribunal Supremo de Justicia. El artículo 233 de la Constitución venezolana es explícito respecto de los plazos que rigen la falta absoluta del Presidente. Ese plazo —180 días— se cumplió el 3 de julio.

No pasó nada.

La Asamblea Nacional no ha declarado la falta absoluta de Maduro. No ha convocado elecciones. No ha fijado calendario. La ONG Acceso a la Justicia fue directa al describir lo que ocurre desde esa fecha: Venezuela entró en un terreno de «abierta e inédita inconstitucionalidad».

¿Y quién preside esa Asamblea Nacional que no se pronuncia? Jorge Rodríguez. Hermano de Delcy Rodríguez.

El organismo que debe fiscalizar la interinidad está dirigido por el hermano de quien la ejerce. Eso no es un detalle de organigrama. Es la definición misma de lo que estamos mirando.

SEAMOS JUSTOS: LO QUE SÍ CAMBIÓ

Sería deshonesto no reconocerlo, y este blog no está para eso.

Presos políticos: desde el 8 de enero comenzaron las excarcelaciones. Al 8 de marzo se confirmaban 621 liberados. Es una cifra real y son 621 familias que respiran. También se anunció el desmantelamiento de El Helicoide, el centro de detención asociado a denuncias de tortura.

Economía: el gobierno interino eliminó el control cambiario, abrió el sector petrolero a la inversión occidental y reanudó relaciones con el FMI. Después de dos décadas de socialismo del siglo XXI, no es poca cosa.

Ausencia de caos: no hubo guerra civil, no hubo colapso del Estado, no hubo éxodo masivo adicional. La fase de estabilización que planteó Washington funcionó.

Todo eso es verdad. Y todo eso es insuficiente.

Porque más de 500 presos políticos seguían detenidos según Foro Penal. Porque liberar presos no es lo mismo que dejar de tener presos políticos. Y porque una economía puede abrirse sin que se abra un solo espacio de poder.

De hecho, esa es exactamente la historia del chavismo: veintisiete años haciendo concesiones tácticas para conservar lo esencial.

LO QUE NO CAMBIÓ

Miremos la estructura, no los anuncios.

El partido de gobierno sigue siendo el PSUV. El Tribunal Supremo que designó a Delcy es el mismo que legitimó a Maduro. La Asamblea es la misma. El alto mando militar negoció su continuidad.

Vladimir Padrino López, ministro de Defensa desde 2014 y pieza central del aparato represivo, dejó Defensa en marzo… y en abril reapareció como ministro de Agricultura y Tierras.

No fue juzgado. No fue apartado. Fue reubicado.

Cuando el jefe militar de un régimen cambia de escritorio en lugar de cambiar de estatus jurídico, lo que ocurrió no fue una transición. Fue una reorganización interna.

LA PALABRA QUE NADIE QUIERE DECIR: TUTELA

Y aquí llegamos a la parte que a nosotros, en la derecha, más nos cuesta escribir.

El plan de tres fases que anunció el secretario Marco Rubio en enero —estabilización, recuperación, transición— avanzó rápido en las dos primeras y se estancó en la tercera. Y no por accidente.

Este 25 de julio, el presidente Trump declaró que Venezuela no está lista para elecciones y elogió el «trabajo fantástico» de Delcy Rodríguez. En paralelo, su administración solicitó inmunidad judicial para ella ante una corte federal de Florida, en una demanda civil por secuestro y tortura.

Sumemos: petróleo venezolano fluyendo hacia el mercado occidental, estabilidad garantizada, elecciones postergadas indefinidamente e inmunidad gestionada para la heredera del régimen.

Eso tiene un nombre, y no es transición democrática. Es tutela.

Lo digo sin gusto y sin ambigüedad: el interés estratégico estadounidense en la región es legítimo y en general beneficioso para nosotros. Pero cuando una potencia amiga decide que la estabilidad vale más que las urnas, quienes creemos en la libertad tenemos la obligación de decirlo en voz alta. La lealtad geopolítica no puede convertirse en obediencia intelectual.

Y LA NOBEL SIGUE AFUERA

El 1 de agosto se instala la mesa de conversaciones entre el chavismo y sectores opositores, encabezada por Dinorah Figuera, presidente de la Asamblea Nacional electa en 2015.

María Corina Machado —Premio Nobel de la Paz, líder de la oposición, la mujer cuya coalición ganó las elecciones del 28 de julio de 2024— no aparecía en la agenda anunciada por Jorge Rodríguez.

Rubio dijo el 23 de julio que Machado «puede tener un rol». Figuera lo respaldó y ratificó que su papel será fundamental.

Detengámonos en la frase: puede tener un rol.

La ganadora de la elección de 2024, exiliada, tiene que ser autorizada a «tener un rol» en la transición de su propio país. Sigue exigiendo lo mismo desde hace meses: un nuevo Consejo Nacional Electoral, elecciones libres en un plazo máximo de doce meses, y competir contra quien quiera presentarse.

No pide privilegios. Pide una urna.

LO QUE ESTO NOS ENSEÑA A NOSOTROS

Tres lecciones, y ninguna es sobre Venezuela.

Primera: los regímenes no se sostienen en un hombre. Se sostienen en tribunales domesticados, en fuerzas armadas cómplices y en parlamentos capturados. Remover al líder sin desarmar la estructura equivale a cambiarle la cara al problema.

Segunda: la reconstrucción institucional es más lenta y menos épica que la caída. Nadie transmite en vivo la designación de un consejo electoral independiente. Pero ahí, y no en el operativo militar, se juega la libertad de un país.

Tercera: los aliados también deben ser fiscalizados. Aplaudir todo lo que hace un gobierno afín es exactamente el vicio que le criticamos a la izquierda con Cuba y con la propia Venezuela durante veinte años. No repitamos el método con el signo cambiado.

Siete meses después, Venezuela tiene menos presos políticos, más inversión extranjera y ningún calendario electoral.

Tiene un plazo constitucional vencido, una presidente no electa, un parlamento presidido por su hermano y una premio Nobel esperando permiso para volver a su casa.

Maduro está preso. El chavismo está gobernando.

Y mientras eso siga siendo cierto, celebrar sería una forma elegante de rendirse.

Este artículo da continuidad a «Maduro cayó. El chavismo, no.» (junio 2026).

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EL HOMBRE DE PAJA: CÓMO TE HACEN DISCUTIR CONTRA ALGO QUE NADIE DIJO https://circulandoporladerecha.com/2026/08/03/hombre-de-paja-politica/ Mon, 03 Aug 2026 06:08:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1160 Serie: Técnicas de Manipulación Política — Tercera entrega Por Erasmo Avellaneda | Circulando por la Derecha Hay una forma de ganar todas las discusiones sin ganar ninguna: inventar al rival. No refutas lo que tu adversario dijo. Refutas una versión deformada, exagerada y estúpida de lo que dijo. Y como esa versión es ridícula, la […]

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Serie: Técnicas de Manipulación Política — Tercera entrega Por Erasmo Avellaneda | Circulando por la Derecha

Hay una forma de ganar todas las discusiones sin ganar ninguna: inventar al rival.

No refutas lo que tu adversario dijo. Refutas una versión deformada, exagerada y estúpida de lo que dijo. Y como esa versión es ridícula, la destruyes en tres frases. El público aplaude. Tú te vas convencido de que ganaste.

Pero nunca discutiste con nadie. Discutiste contra un muñeco de paja que armaste tú mismo.

Bienvenido a la falacia más usada del debate político chileno.

QUÉ ES, EXACTAMENTE

El nombre viene del entrenamiento militar. Los soldados practicaban con muñecos de paja: no se defienden, no contraatacan, no razonan. Los partes al medio de un golpe y sientes que sabes pelear.

En el debate público funciona igual. El hombre de paja consiste en sustituir el argumento real del adversario por una caricatura fácil de derribar, y luego derribarla como si fuera el argumento original.

Se construye en tres movimientos:

Primero, se distorsiona. Se toma la posición del otro y se le cambia una palabra clave. «Regular la migración» se convierte en «perseguir migrantes». «Revisar el gasto público» se convierte en «dejar sin salud a los pobres».

Segundo, se lleva al extremo. Se transforma una propuesta acotada en un proyecto total. Ya no es una reforma tributaria: es «entregarle el país a los ricos».

Tercero, se ataca la caricatura. Y aquí viene lo perverso: el ataque suele ser correcto. Claro que perseguir migrantes está mal. Claro que dejar sin salud a los pobres es indigno. El problema es que nadie propuso eso.

EL HOMBRE DE PAJA EN VIVO: LA MEGARREFORMA

No hace falta irse a los libros. Basta con mirar lo que pasó en el Congreso hace nueve días.

La madrugada del jueves 16 de julio, tras más de doce horas de sesión, el Senado aprobó los artículos centrales de la Ley de Reconstrucción Nacional por 26 votos contra 24. El martes 21 la Cámara despachó casi todo el articulado. El corazón del proyecto: bajar el impuesto corporativo del 27% al 23% y garantizar invariabilidad tributaria por veinte años a las grandes inversiones.

Ese es el hecho. Ahora observa cómo se discutió.

El argumento real del gobierno es una cadena causal discutible pero concreta: menor carga tributaria → mayor inversión → más empleo y, eventualmente, más recaudación. Se puede refutar con datos. Se puede cuestionar la elasticidad. Se puede exigir evidencia comparada.

El hombre de paja que se levantó en su lugar fue otro: «le están asegurando los bolsillos a las grandes fortunas». El diputado Gonzalo Winter lo resumió así en la sala: «Hoy día no se vota la reconstrucción, hoy día se votan los recortes».

Fíjate en la operación. Una garantía de estabilidad de tasas —que es lo que la invariabilidad tributaria es— se reformula como un regalo. Y contra un regalo a los millonarios no hay nada que argumentar: solo indignarse.

Nadie tuvo que explicar por qué la cadena causal del gobierno estaría equivocada. Bastó con cambiarle el nombre.

Y AHORA LA PARTE INCÓMODA

Si esta serie sirviera solo para acusar a la izquierda, sería propaganda, no análisis. Así que vamos con el espejo.

La oposición presentó más de mil trescientas indicaciones al proyecto. La respuesta del oficialismo fue instalar una idea: que el único propósito de esas indicaciones era entrampar la tramitación. El propio Presidente lo dijo con una frase que sonó muy bien: «No necesitamos un tsunami de indicaciones, necesitamos un huracán de inversiones».

Es ingeniosa. También es un hombre de paja.

Porque presentar indicaciones es exactamente lo que un parlamentario de oposición debe hacer. Algunas eran obstruccionistas, sí. Otras eran técnicas, legítimas y varias fueron incorporadas. Reducir todas a «obstrucción» evita tener que responderle a las que tenían razón.

Un gobierno que solo escucha la caricatura de sus críticos termina gobernando sin información. Y eso, para quienes creemos en este proyecto, debería preocuparnos más que a nadie.

POR QUÉ FUNCIONA TAN BIEN

Por tres razones, y ninguna es buena.

Porque es barato. Refutar el argumento real de tu adversario exige estudiarlo. Refutar la caricatura exige treinta segundos y buena puntería.

Porque premia la tribu. El hombre de paja no está diseñado para convencer al que piensa distinto. Está diseñado para que los tuyos se sientan inteligentes. Es un servicio de autoestima ideológica.

Porque el algoritmo lo financia. En X, en TikTok, en cualquier red: la versión matizada de un argumento no viaja. La versión deformada e indignante viaja sola. La manipulación no es un accidente del formato. Es su modelo de negocio.

CÓMO DESARMARLO

Cuatro herramientas concretas. No sirven para ganar discusiones. Sirven para no ser usado.

1. Exige la cita. Cuando alguien te diga «la derecha quiere X» o «la izquierda quiere Y», pregunta quién, cuándo y dónde lo dijo. La mayoría de las veces no hay respuesta, porque no hay cita: hay resumen hostil.

2. Reconstruye al adversario en su mejor versión. Antes de refutar a alguien, oblígate a formular su posición de manera que él la firmaría. Si no eres capaz de hacerlo, no entendiste el argumento. Y si no lo entendiste, no puedes refutarlo.

3. Desconfía de tu propia comodidad. Si un argumento contrario te resulta demasiado fácil de destruir, lo más probable es que estés peleando contra un muñeco. Los adversarios reales incomodan. Los de paja, no.

4. Aplícalo hacia adentro primero. El test más honesto no es detectar el hombre de paja del otro. Es detectar el propio.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO

Chile viene saliendo de una década de debates envenenados. Tenemos un gobierno nuevo con una agenda ambiciosa y una oposición que va a pelearla en el Tribunal Constitucional. Eso está bien: así funciona una república.

Lo que no está bien es que la discusión se dé entre caricaturas. Que unos discutan contra un gobierno imaginario que quiere hambrear al pueblo, y otros contra una oposición imaginaria que solo sabe sabotear.

Porque cuando todos discuten contra muñecos, nadie gobierna sobre la realidad.

Y la realidad —el desempleo, el estancamiento, la inseguridad, la reconstrucción— no se deja refutar con retórica.

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Los primeros 100 días de Kast: el balance que la derecha debe hacer sin anestesia https://circulandoporladerecha.com/2026/08/03/balance-100-dias-gobierno-kast/ Mon, 03 Aug 2026 05:23:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1157 Seguridad a medias, economía que no repunta y el gabinetazo más rápido desde el retorno a la democracia. Un recuento honesto de cómo gobierna José Antonio Kast, sin el filtro de la euforia de diciembre. El 14 de diciembre de 2025, José Antonio Kast le propinó a Jeannette Jara una paliza de casi 17 puntos: […]

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Seguridad a medias, economía que no repunta y el gabinetazo más rápido desde el retorno a la democracia. Un recuento honesto de cómo gobierna José Antonio Kast, sin el filtro de la euforia de diciembre.

El 14 de diciembre de 2025, José Antonio Kast le propinó a Jeannette Jara una paliza de casi 17 puntos: 58,16% contra 41,84%. La derecha chilena, acostumbrada a ganar por la angustia del margen estrecho, tuvo esa noche la victoria que llevaba una década esperando.

Han pasado poco más de cuatro meses desde que asumió, el 11 de marzo. Y en Circulando por la Derecha creemos que el mejor favor que le podemos hacer a este gobierno no es aplaudirlo sin mirar los números, sino contarle a nuestra audiencia lo que realmente está pasando en La Moneda. Vamos por partes.

Seguridad: los números buenos que nadie está celebrando

El propio gobierno presentó su balance de gestión al cumplir 100 días: una caída de 11,7% en homicidios y femicidios entre el 16 de marzo y el 7 de junio (comparado con el mismo período de 2025), un 27,1% menos de violaciones y otros delitos sexuales, y 25,5% menos de robos con violencia o intimidación. En la macrozona norte, las detecciones de cruces fronterizos irregulares se desplomaron de 7.032 a apenas 971.

Son cifras que, de ser consistentes en el tiempo, representarían el cumplimiento más literal de la promesa de campaña. El problema es que la ciudadanía no lo está viendo así: según la encuesta Cadem de la segunda semana de julio, la evaluación en delincuencia y narcotráfico —la bandera de campaña por excelencia— cayó ocho puntos hasta un magro 36%, la baja más pronunciada de todas las áreas de gestión.

Parte de la explicación es incómoda para el oficialismo: analistas parlamentarios han documentado que buena parte del plan de seguridad que hoy exhibe el gobierno como propio corresponde a proyectos que ya venían tramitándose desde la administración anterior, a los que Kast simplemente les puso urgencia. Incluso el propio ministro de Seguridad lo reconoció ante el Senado.

La economía: la grieta que no se puede maquillar

Aquí está el verdadero talón de Aquiles. El PIB retrocedió 0,5% respecto al mismo período de 2025, el desempleo llegó a 9,1% —el nivel más alto en cinco años— y la CEPAL proyecta un crecimiento anual que no superaría el 2%, muy por debajo del 4% prometido en campaña.

La eliminación del Mepco trasladó el shock del precio de los combustibles directamente al bolsillo de las familias, presionando la inflación justo cuando el gobierno más necesitaba mostrar alivio económico. El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que el plan de Reconstrucción Nacional generará déficits fiscales al menos hasta 2031, con un costo estimado de US$1.800 millones anuales, concentrando cerca del 79% de sus beneficios tributarios en el 1% más rico del país.

No todo es negativo: el 8 de julio se conoció que las exportaciones chilenas superaron por primera vez los US$60.000 millones en un semestre, un dato real de fortaleza que el gobierno debería estar explotando comunicacionalmente mucho mejor de lo que lo ha hecho.

Pero el ánimo ciudadano no miente: un 56% califica negativamente su situación económica personal, la cifra más alta desde marzo de 2014, y ya son 15 semanas consecutivas en que el pesimismo supera al optimismo. Las expectativas de empleo están en su peor nivel desde abril de 2021.

El gabinetazo más rápido desde 1990

El 19 de mayo, a solo 69 días de asumir, Kast hizo lo que ningún presidente había hecho tan temprano desde el retorno a la democracia: sacó a dos ministras de un plumazo. Salieron Trinidad Steinert (Seguridad) y Mara Sedini (vocera de gobierno), ambas desgastadas por errores comunicacionales —el episodio del «Estado en quiebra», un almuerzo privado de Kast con excompañeros de universidad que terminó en oficio de Contraloría y que el propio Presidente calificó como «un error por desconocimiento»— y por la falta de resultados visibles frente a la interpelación que la oposición ya tenía lista.

Entraron Martín Arrau a Seguridad y una nueva arquitectura de «biministros» que concentra más poder en menos manos. Es una señal de pragmatismo, sí. Pero también es la confirmación de que el diseño original del gabinete no funcionó, y que funcionó tan mal que ni siquiera aguantó hasta la Cuenta Pública del 1 de junio, como se planeaba internamente.

Lo único que realmente le está saliendo bien

Si hay un área donde el gobierno respira tranquilo, es la política exterior. Relaciones internacionales (44%) y defensa (44%) son, por lejos, los rubros mejor evaluados en las encuestas. Acuerdos de cooperación antártica y espacial, una posición internacional más asertiva y una agenda de vínculos con gobiernos afines en la región —como la reciente videollamada con la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori— le están dando al gobierno el único terreno donde puede mostrar solidez sin fisuras.

El veredicto: ganar una elección no es lo mismo que gobernar

La aprobación de Kast viene en caída sostenida durante julio: 38%, luego 37% —su peor semana desde el 11 de marzo—, un repunte marginal a 38% y de nuevo a la baja hasta 36% en la tercera semana del mes. La encuesta Criteria lo tiene aún peor: 32% de aprobación, la cifra más baja de todo su mandato.

Aquí es donde tenemos que ser honestos con nuestra propia audiencia. La derecha ganó la elección con el mandato más contundente en dos décadas. Tiene resultados reales y verificables en criminalidad, control fronterizo y comercio exterior. Pero está gastando ese capital político a una velocidad alarmante por errores propios: comunicación desprolija, un gabinete que tuvo que reordenarse antes de los 70 días, y una economía que —guste o no— sigue siendo la vara con la que la mayoría de los chilenos mide a cualquier gobierno, sea del color que sea.

Aplaudir sin mirar los números no le sirve a nadie. Y mucho menos le sirve a una derecha que necesita, más que nunca, demostrar que gobernar bien es posible.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

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Maduro cayó. El chavismo, no. https://circulandoporladerecha.com/2026/07/27/maduro-cayo-el-chavismo-no/ Mon, 27 Jul 2026 06:00:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1150 La pregunta incómoda que la derecha latinoamericana no quiere hacerse El 3 de enero de 2026, a las dos de la mañana, helicópteros de las fuerzas especiales estadounidenses aterrizaron en Caracas y extrajeron a Nicolás Maduro en pijama. Cuarenta minutos duró la operación. Veinticinco años de chavismo, aparentemente, no. En toda América Latina, la derecha […]

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La pregunta incómoda que la derecha latinoamericana no quiere hacerse

El 3 de enero de 2026, a las dos de la mañana, helicópteros de las fuerzas especiales estadounidenses aterrizaron en Caracas y extrajeron a Nicolás Maduro en pijama. Cuarenta minutos duró la operación. Veinticinco años de chavismo, aparentemente, no.

En toda América Latina, la derecha celebró. En los grupos de WhatsApp, en Twitter, en los programas de opinión. «¡Cayó el dictador!», se leía por todas partes. Y yo entiendo el alivio. Lo comparto, en parte. Pero me niego a celebrar antes de tiempo. Porque lo que cayó fue un hombre. No un sistema. Y esa diferencia lo es todo.

Lo que pasó realmente

La Operación Determinación Absoluta fue un éxito militar y policial de la administración Trump. Maduro y su esposa Cilia Flores fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos de narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína. El operativo dejó 47 militares venezolanos muertos y 32 agentes cubanos —sí, cubanos, en suelo venezolano, como siempre sospechamos— también abatidos.

El vacío de poder fue ocupado de inmediato por Delcy Rodríguez, vicepresidente de Maduro y parte del núcleo duro del régimen desde su fundación. No hubo transición. Hubo sustitución. El aparato siguió funcionando al día siguiente exactamente igual que antes, con los mismos ministerios, los mismos militares, los mismos colectivos armados en los barrios.

Eso no es una victoria democrática. Es un cambio de capataz.

Lo que no cambió

A seis meses de la captura de Maduro, el balance para los venezolanos de a pie es desolador. El Fondo Monetario Internacional proyecta una inflación del 682% para 2026. El salario mínimo no alcanza para la canasta básica. Los servicios públicos —agua, luz, salud— siguen en el mismo estado ruinoso de siempre. El Tren de Aragua y los colectivos chavistas controlan territorios enteros que el gobierno interino no puede o no quiere recuperar.

Se liberaron 621 presos políticos. Una buena noticia, sin duda. Pero quedan más de 500 detenidos según el Foro Penal, y el aparato represivo —la Sebin, los colectivos, la justicia adicta— permanece intacto. Como señala la ONG venezolana PROVEA: «el miedo no ha terminado de cambiar de bando».

No hay hoja de ruta electoral. No hay fecha para elecciones presidenciales. Rodríguez lleva más de 180 días en el poder —el límite constitucional para un vicepresidente encargado— y nadie parece apurarse. Apenas 2 de cada 10 venezolanos aprueban el proceso actual. El resto siente, con razón, que los cambiaron por nada.

La trampa de Trump y el petróleo

Hay algo que la derecha latinoamericana no quiere decir en voz alta: Trump no capturó a Maduro para llevar la democracia a Venezuela. Lo capturó porque tenía cargos pendientes en tribunales federales, porque el botín de 25 millones de dólares llevaba años publicado, y porque Venezuela tiene petróleo.

Los analistas que siguen el caso más de cerca son categóricos: Washington ha subordinado las promesas de democratización a los intereses energéticos. Mientras haya acceso al crudo venezolano y Rodríguez coopere con la DEA, la presión por elecciones reales puede esperar. Indefinidamente.

Esto no es anticomunismo. Es realpolitik americana de manual. Y la derecha latinoamericana que aplaude sin condiciones está siendo, en el mejor de los casos, ingenua. En el peor, cómplice de otro autoritarismo con mejor prensa.

La pregunta que nadie hace

Hay una pregunta que los conservadores latinoamericanos deberíamos hacernos con más frecuencia y más honestidad: ¿dónde están los venezolanos dispuestos a jugarse la vida por la libertad de su país?

María Corina Machado es la respuesta más clara que existe hoy. Lleva años dentro de Venezuela sabiendo que puede ser encarcelada o eliminada cualquier día. Eso le otorga una autoridad moral que ningún analista desde Bogotá, Santiago o Miami puede comprar. Pero incluso ella ha chocado contra el muro de un aparato que no cede por presión política, por muy valiente que sea quien la ejerce.

Los líderes que lograron transiciones reales en contextos similares —Mandela en Sudáfrica, Havel en Checoslovaquia, Adenauer en la Alemania de posguerra— tenían tres cosas en común: disposición genuina al sacrificio personal, capacidad de construir coaliciones amplias incluyendo a parte del establishment anterior, y paciencia estratégica para no quemar etapas.

Venezuela tiene el diagnóstico. Tiene el plan. Tiene los recursos naturales y una diáspora de millones de personas educadas y con experiencia internacional. Lo que no tiene —todavía— es ese agente histórico dispuesto a entrar al juego político sabiendo que se juega la vida. Y mientras ese agente no aparezca, o no sea respaldado con convicción real por quienes decimos creer en la libertad, las celebraciones seguirán siendo prematuras.

¿Y nosotros qué?

Para Chile, esto no es un asunto lejano. Hay más de 500.000 venezolanos en nuestro territorio. Una transición fallida —o una Venezuela bajo tutela estadounidense con economía en hiperinflación permanente— no detiene ese flujo migratorio. Lo mantiene o lo incrementa.

La derecha chilena que habla de Venezuela todos los días en redes sociales tiene, si es coherente con sus principios, una obligación: exigirle a Trump resultados democráticos verificables, no solo gestos geopolíticos. Cada sanción levantada debe corresponder a un hito concreto: elecciones con fecha, presos liberados, medios abiertos, aparato represivo desmantelado.

Sin esa condicionalidad, la libertad de Venezuela es solo un slogan. Y los slogans, como bien saben los venezolanos, ya los han padecido suficiente.

Y recuerda: «un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene» y la Izquierda Internacional, no le conviene al hombre de bien, al Héroe de Verdad.

Que Dios los bendiga.

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¿PUEDE VENEZUELA RECUPERARSE? EL MODELO ECONÓMICO QUE NECESITA https://circulandoporladerecha.com/2026/07/20/puede-venezuela-recuperarse-el-modelo-economico-que-necesita/ Mon, 20 Jul 2026 06:39:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1141 Hay preguntas que parecen retóricas pero que en realidad son urgentes. ¿Puede Venezuela recuperarse? La respuesta corta es: sí, puede. La respuesta honesta es: depende de que haga exactamente lo contrario de lo que hizo durante los últimos veinticinco años. Y eso, en un país donde el chavismo construyó no solo un modelo económico sino […]

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Hay preguntas que parecen retóricas pero que en realidad son urgentes. ¿Puede Venezuela recuperarse? La respuesta corta es: sí, puede. La respuesta honesta es: depende de que haga exactamente lo contrario de lo que hizo durante los últimos veinticinco años. Y eso, en un país donde el chavismo construyó no solo un modelo económico sino una identidad política completa alrededor de él, no es un detalle menor. Es el nudo gordiano de todo lo que viene.

El punto de partida: una catástrofe sin guerra

Para entender qué modelo necesita Venezuela, hay que entender primero desde dónde parte. Y el punto de partida es devastador. Bajo Maduro, Venezuela atravesó una recesión que se prolongó de 2014 a 2021 y que provocó una contracción del 75,2% del PIB — un porcentaje nunca visto en un país sin conflicto armado. Para poner esa cifra en perspectiva: ninguna economía en tiempos de paz ha destruido tres cuartas partes de su producto en tan poco tiempo. Ni la Gran Depresión americana llegó a eso. Proceso

El país más rico en petróleo y su gente comiendo de la basura gracias al Socialismo del Siglo XXI

Cuando Maduro asumió la presidencia, Venezuela producía 2,8 millones de barriles de petróleo al día. En 2025 produjo 900.000 barriles diarios: tres veces menos. El PIB per cápita cayó de unos 15.500 dólares a aproximadamente 2.500 dólares actuales. La deuda externa total, estimada entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, supera el 180% del PIB. Y todo esto en el país con las mayores reservas de crudo del planeta: unos 303.000 millones de barriles. Proceso + 3

Eso es lo que el socialismo del siglo XXI logró: la quiebra total de la nación más petrolera del mundo. No es una paradoja. Es la consecuencia lógica y predecible de un modelo que destruyó la propiedad privada, expropió empresas, eliminó los incentivos productivos y convirtió al Estado en el único actor económico relevante — y en el más ineficiente de todos.

Lo que no funcionó y nunca funcionará

Hay que decirlo sin diplomacia: el modelo chavista no falló por las sanciones, no falló por la conspiración imperialista, no falló por la caída del precio del petróleo. Falló porque estaba diseñado para fallar. Un sistema que fija precios por decreto, que expropia a quien produce, que financia el gasto público imprimiendo moneda y que subordina la economía a la lealtad política no puede generar riqueza. Solo puede distribuir pobreza.

Estimaciones independientes sitúan la inflación en 600%, el bolívar sigue depreciándose y la amplia brecha cambiaria continúa distorsionando los precios en toda la economía. El 70% de los hogares venezolanos vive en situación de pobreza total en 2026. El 39% de los hogares reportó cortes de luz diarios por varias horas en 2025, el peor registro desde que se comenzó a medir ese indicador. Y Venezuela creció algo en los últimos años, sí — pero ese crecimiento no se tradujo en mejora de los servicios públicos ni en reducción de la pobreza multidimensional, que se mantiene en 55%. TradingView + 2

Ese es el legado. No las sanciones. El modelo.

El modelo que Venezuela necesita

La caída de Maduro abre una ventana que no estará abierta indefinidamente. La señal económica más contundente del nuevo escenario ha sido la rápida aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos que rompe con el modelo estatista dominante desde la era de Hugo Chávez. Es un primer paso correcto. Pero un primer paso no es un modelo. Universidad de Navarra

Lo que Venezuela necesita es conocido, probado y políticamente difícil: apertura real a la inversión extranjera con garantías jurídicas creíbles; privatización de empresas estatales quebradas; liberalización de precios y tipo de cambio; dolarización formal que ancle la economía y elimine la tentación del financiamiento monetario del déficit; y reconstrucción del Estado de derecho como condición sine qua non para que alguien invierta un solo dólar en el país.

Los propios venezolanos lo entienden: según el informe Latam Pulse de mayo de 2026, respaldan de manera decidida la dolarización como mecanismo para estabilizar la economía, percibida como una solución técnica indispensable en un país con una inflación cercana al 500% en 2025. No es ideología. Es pragmatismo forjado en el hambre. DIARIO DE CUBA

Las perspectivas no son despreciables si se actúa con decisión. El sector petrolero provee el 87% de las divisas del país, y analistas como Asdrúbal Oliveros estiman una expansión del 30% si se dan señales de apertura y flexibilización. Pero el petróleo solo no alcanza. Según Oxford Economics, incluso bajo escenarios optimistas, Venezuela tardaría una década en recuperar apenas el 50% del PIB que tenía en 2013. Una generación entera pagando la cuenta del socialismo. France 24Bloomberg Línea

La pregunta real

¿Puede Venezuela recuperarse? Sí. ¿Lo hará? Eso depende de una sola cosa: si quienes gobiernan ahora tienen la voluntad — y la valentía — de enterrar el modelo que destruyó el país, o si intentarán administrar el desastre con otro nombre.

La historia de América Latina está llena de transiciones que prometieron cambio y entregaron continuidad con distinto vocabulario. Venezuela no tiene margen para ese lujo. La ventana de oportunidad es estrecha y no se repetirá fácilmente. Universidad de Navarra

El modelo que Venezuela necesita no es misterioso. Ya existe. Funciona. Se llama economía de mercado, propiedad privada, seguridad jurídica y Estado que regula sin ahogar. Lo que no se sabe aún es si habrá liderazgo (que aún no ha aparecido) dispuesto a aplicarlo. Esa es la pregunta que el tiempo responderá — y que los venezolanos, después de veinticinco años de ruinas, no pueden darse el lujo de responder mal.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

ERASMO AVELLANEDA MILLÁN

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CHINA EN AMÉRICA LATINA: LA NUEVA CONQUISTA QUE NADIE LLAMA COLONIALISMO https://circulandoporladerecha.com/2026/07/13/un-pueblo-ignorante-es-un-instrumento-ciego-de-su-propia-destruccion/ Mon, 13 Jul 2026 00:34:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1114 Por Erasmo Avellaneda Millán | Circulando por la Derecha Hay una palabra que la izquierda latinoamericana repite hasta el cansancio: colonialismo. La escuchas cuando hablan de España, de Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional. La escuchas cuando se refieren a las empresas multinacionales europeas, a las bases militares norteamericanas, a los tratados de libre comercio […]

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Por Erasmo Avellaneda Millán | Circulando por la Derecha

Hay una palabra que la izquierda latinoamericana repite hasta el cansancio: colonialismo. La escuchas cuando hablan de España, de Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional. La escuchas cuando se refieren a las empresas multinacionales europeas, a las bases militares norteamericanas, a los tratados de libre comercio con Occidente. Es, para ellos, el origen de todos nuestros males.

Pero hay una conquista que avanza silenciosa, metódica y con cheque en mano, y sobre esa nadie dice una sola palabra.

Se llama China.

El método: no con fusiles, sino con préstamos.

La República Popular China no necesita ejércitos para conquistar territorios. Tiene algo más efectivo: dinero barato con condiciones caras.

El modelo es siempre el mismo. China se acerca a un gobierno latinoamericano —preferiblemente uno con problemas de liquidez, con presidentes populistas ansiosos de inaugurar obras— y le ofrece financiamiento generoso para infraestructura: represas, puertos, carreteras, estadios. El gobierno lo acepta, firma el contrato y anuncia la obra con fanfarria. Lo que no anuncia son las cláusulas.

Esas cláusulas suelen incluir que la obra la construyan empresas chinas con trabajadores chinos traídos desde China, que los insumos se importen desde China, y que en caso de incumplimiento del pago, activos estratégicos del país —puertos, tierras, recursos naturales— queden como garantía.

No es colaboración. Es una trampa con cara de préstamo.

Los números que nadie quiere leer.

Entre 2005 y 2023, los bancos estatales chinos —el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China— prestaron más de 138.000 millones de dólares a gobiernos latinoamericanos, según datos del Diálogo Interamericano. Los principales receptores: Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina.

Venezuela, por supuesto, encabeza la lista. El régimen de Hugo Chávez y luego el de Maduro recibieron cerca de 62.000 millones de dólares en financiamiento chino, pagaderos en petróleo. El resultado lo conocemos quienes lo vivimos en carne propia: la industria petrolera venezolana fue drenada para pagar una deuda contraída por una élite corrupta, mientras el pueblo no tenía para comer.

Ecuador, bajo Rafael Correa, entregó el 80% de su producción petrolera futura a cambio de préstamos chinos. Sri Lanka —aunque no es América Latina, el ejemplo es perfecto— tuvo que ceder el puerto de Hambantota en arrendamiento por 99 años cuando no pudo pagar su deuda con Beijing.

¿A eso no le llaman colonialismo?

La presencia militar que nadie menciona

Más allá de la deuda, China está construyendo presencia estratégica en nuestro continente de una manera que debería alarmar a cualquier ciudadano que piense con claridad.

En Chile, la empresa china CSSC compró el puerto de San Antonio en negociaciones que generaron escaso debate público. En Perú, el mega puerto de Chancay —construido y operado por COSCO Shipping, empresa estatal china— se convertirá en el principal hub logístico del Pacífico sudamericano. En Argentina, China tiene una estación espacial de seguimiento en la Patagonia, construida y operada exclusivamente por personal militar chino, sobre la cual el gobierno argentino tiene acceso limitado.

Una estación militar china en suelo argentino. Piénsalo un momento.

Cuando Estados Unidos tiene una base militar en algún país latinoamericano, la izquierda sale a las calles. Cuando China instala infraestructura de uso dual —civil y militar— en nuestros territorios, el silencio es ensordecedor.


El socio preferido de los socialistas

No es casualidad que los países que más han abierto sus puertas a China sean precisamente aquellos gobernados por la izquierda: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba. Hay una razón ideológica detrás de esto que va más allá del pragmatismo económico.

China representa, para estos gobiernos, la prueba viviente de que el capitalismo de Estado puede funcionar. Es el modelo que admiran en secreto —y algunos en público— porque combina control político absoluto con crecimiento económico. Es el socialismo que no colapsó, al menos no todavía, al menos no de manera visible.

Lo que no cuentan es que ese «milagro» se construyó sobre 1.400 millones de personas sin libertad de expresión, sin sindicatos independientes, sin propiedad privada real, con un sistema de crédito social que premia la obediencia y castiga la disidencia. El precio del «modelo chino» es la esclavitud ordenada.


¿Qué podemos hacer?

La primera respuesta es la más difícil y la más importante: informarnos y hablar. La penetración china en América Latina avanza porque se hace en silencio, porque los medios afines a la izquierda no tienen incentivo en cubrir la historia, y porque los ciudadanos comunes no saben lo que están firmando sus gobernantes.

La segunda respuesta es electoral. Los gobiernos que más han entregado soberanía a China son los mismos que sus pueblos eligieron creyendo promesas de «justicia social.» La geopolítica empieza en el voto.

La tercera es exigir transparencia. Todo contrato firmado entre un gobierno latinoamericano y una empresa o banco chino debería ser público, auditado y debatido. La soberanía no se negocia en secreto.

Simón Bolívar, quien conocía bien lo que significa luchar por la independencia, escribió: «Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción.» Hoy esas palabras resuenan con una vigencia que él jamás imaginó.

China no viene con fusiles. Viene con contratos. Y en muchos casos, nuestros propios gobernantes les abren la puerta.

Ya era hora de que alguien lo dijera.


¿Tienes opinión sobre la presencia china en tu país? Escríbenos a contacto@circulandoporladerecha.com o déjanos tu comentario abajo.

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LA FAMILIA COMO ACTO DE RESISTENCIA POLÍTICA EN EL SIGLO XXI https://circulandoporladerecha.com/2026/07/06/la-familia-como-acto-de-resistencia-politica-en-el-siglo-xxi/ Mon, 06 Jul 2026 01:12:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1136 Hay una escena que se repite en millones de hogares cada noche y que nadie ha declarado revolucionaria, aunque lo es: una madre que apaga el televisor, sienta a sus hijos a la mesa y les pregunta cómo les fue en el día. Un padre que lee un cuento antes de dormir. Abuelos que transmiten […]

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Hay una escena que se repite en millones de hogares cada noche y que nadie ha declarado revolucionaria, aunque lo es: una madre que apaga el televisor, sienta a sus hijos a la mesa y les pregunta cómo les fue en el día. Un padre que lee un cuento antes de dormir. Abuelos que transmiten memoria, valores, sentido de pertenencia. Una familia que come junta, que reza junta, que discute y se reconcilia y vuelve a empezar.

Nada de esto aparece en los titulares. Nada de esto genera tendencia en redes sociales. Y sin embargo, en el contexto cultural y político del siglo XXI, formar una familia estable, criarla con intención y defenderla como institución es uno de los actos más subversivos que un ciudadano puede cometer.

El ataque que no se llama ataque

Para entender por qué la familia es hoy resistencia, hay que entender primero contra qué resiste. No hay un manifiesto firmado, no hay un decreto oficial, no hay un enemigo con rostro. Hay algo más efectivo que todo eso: una cultura que desmantela la familia por acumulación, por fatiga, por ridiculización.

Debemos recuperar el modelo de familia tradicional, no es un capricho, es supervivencia.

Se nos dice que el matrimonio es una institución obsoleta. Que los hijos son una carga, una opción entre muchas, un proyecto postergable indefinidamente. Que la maternidad limita a la mujer y la paternidad es una construcción social negociable. Que el amor romántico es una trampa del patriarcado. Que la familia nuclear es un modelo entre otros, no necesariamente superior. Y que quien defiende todo lo contrario es, en el mejor de los casos, un nostálgico; en el peor, un reaccionario.

Este relato no se impone con violencia. Se instila. A través de series, algoritmos, currículos escolares, discursos académicos y políticas públicas que tratan al individuo como átomo autosuficiente y a la familia como una variable más, prescindible, reemplazable por el Estado cuando falla o cuando simplemente incomoda.

El resultado está a la vista. Tasas de natalidad en caída libre en todo Occidente. Matrimonios que se posponen o no llegan. Soledad epidémica entre jóvenes y ancianos. Una generación entera que creció con pantallas como padres sustitutos y que hoy no sabe bien qué significa pertenecer a algo más grande que uno mismo.

Lo que la familia hace que nadie más puede hacer

Aquí está el núcleo del argumento, y conviene decirlo sin rodeos: la familia no es solo un arreglo sentimental ni una tradición cultural. Es la institución más eficiente que la humanidad ha inventado para transmitir valores, generar capital social y producir ciudadanos capaces de vivir en comunidad.

Ningún Estado, por benevolente que sea, puede reemplazar lo que hace un padre presente. Ninguna política pública puede sustituir lo que transmite una madre que ama con exigencia. Ningún programa de cohesión social reproduce lo que genera crecer con hermanos, con abuelos, con la certeza de que hay personas que te quieren no por lo que produces sino por lo que eres.

La familia es donde se aprende a obedecer antes de mandar, a ceder antes de exigir, a perdonar antes de juzgar. Es donde se forja el carácter, no como abstracción, sino en el conflicto cotidiano y pequeño de compartir una vida con otros. Es, en definitiva, la escuela de humanidad más antigua y más efectiva que existe.

Y precisamente porque es tan poderosa, precisamente porque forma personas con identidad, con raíces, con criterio propio, es una amenaza para cualquier proyecto que necesite individuos solos, dependientes, fácilmente moldeables por el poder.

Resistir es fundar

Formar una familia hoy, en el contexto cultural que vivimos, requiere algo parecido al coraje. Requiere nadar contra una corriente que premia la autonomía sin límites y sospecha de todo compromiso permanente. Requiere decir, en voz alta o en silencio, que hay cosas que valen más que la comodidad personal. Que el amor no es un contrato rescindible a conveniencia. Que los hijos no son un accesorio del proyecto de vida sino el proyecto de vida mismo.

Requiere también resistir la tentación de la familia perfecta de Instagram: esa construcción curada, sin conflicto, sin barro, sin las noches de insomnio y las discusiones que no se resuelven en una frase. La familia real es imperfecta por definición, porque está hecha de personas imperfectas que eligen, día a día, seguir juntas. Y en esa elección cotidiana, discreta y sin aplausos, está la grandeza que el mundo moderno no sabe reconocer.

Cada hijo que nace en un hogar estable es una apuesta por el futuro. Cada matrimonio que persevera es una declaración de que el compromiso tiene sentido. Cada mesa familiar donde se conversa, se discrepa y se vuelve a reír es un pequeño bastión contra la atomización que nos quieren vender como libertad.

Una pregunta para cerrar

¿Qué legado queremos dejar? No en el sentido abstracto de los grandes discursos, sino en el concreto e irreductible de las personas que vendrán después de nosotros. Las que llevarán nuestro apellido o nuestros valores o simplemente el recuerdo de haber sido amadas bien.

La familia no es perfecta. Nunca lo fue. Pero es nuestra. Y defenderla, construirla, sostenerla con convicción en un mundo que la menosprecia es, hoy más que nunca, un acto profundamente político.

Y también, profundamente humano.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

ERASMO AVELLANEDA MILLÁN

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EL FIN DE LA GUERRA DE UCRANIA: QUIÉN GANA, QUIÉN PIERDE Y QUÉ VIENE. https://circulandoporladerecha.com/2026/06/29/el-fin-de-la-guerra-de-ucrania-quien-gana-quien-pierde-y-que-viene/ Mon, 29 Jun 2026 06:47:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1133 Más de cuatro años después de que Vladimir Putin ordenara la invasión a gran escala de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, la guerra no ha terminado. Lo que existe hoy es algo más complejo y más revelador que un armisticio: un conflicto en fase de desgaste, con negociaciones estancadas, altos el fuego simbólicos […]

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Más de cuatro años después de que Vladimir Putin ordenara la invasión a gran escala de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, la guerra no ha terminado. Lo que existe hoy es algo más complejo y más revelador que un armisticio: un conflicto en fase de desgaste, con negociaciones estancadas, altos el fuego simbólicos que nadie respeta del todo, y un reordenamiento silencioso pero profundo del equilibrio de poder en Europa y en el mundo. Hablar de ganadores y perdedores en este momento no es prematuro; es necesario. Porque mientras los diplomáticos negocian, la geopolítica ya está sacando sus propias conclusiones.

El estado real del conflicto

Moscú controla aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano. El frente se ha estabilizado desde 2023 en una guerra de posiciones, con avances milimétricos y costos humanos brutales para ambos lados. Se estima que hasta principios de 2026 la guerra había causado la muerte de más de 25.000 civiles ucranianos y más de 200.000 soldados entre ambos bandos, generando además la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 7,3 millones de ucranianos fuera del país y más de 7,1 millones desplazados internamente. MoncloaWikipedia

En mayo de 2026, Trump anunció un alto el fuego de tres días entre Rusia y Ucrania, que coincidió con los festejos del Día de la Victoria, incluyendo un intercambio de prisioneros como primer paso hacia un eventual acuerdo de paz. Moscú y Kiev intercambiaron acusaciones de violaciones, aunque no se registraron grandes ataques. Putin, mientras tanto, aprovechó los desfiles del Día de la Victoria para señalar que el asunto del conflicto ucraniano «estaba llegando a su fin» — la primera indicación real de que su guerra elegida podría avanzar hacia una conclusión. Un analista lo formuló con precisión: ese comentario no era un mensaje de paz. Era un mensaje dirigido a Trump. Tribuna + 2

Las negociaciones formales avanzan sobre el papel. Ucrania y Estados Unidos presentaron un plan de paz revisado en 20 puntos que incluye garantías de seguridad tripartitas, mecanismos de monitoreo del frente y cooperación económica para la reconstrucción, pero que excluye explícitamente las aspiraciones ucranianas de ingresar a la OTAN. En la práctica, sin embargo, las negociaciones cumplen una función distinta a la que cabría esperar: más que un espacio de convergencia, operan como un mecanismo de señalización estratégica, permitiendo a Moscú poner a prueba los límites de las concesiones occidentales y a Washington proyectar una imagen de liderazgo diplomático sin asumir plenamente los costes de un acuerdo desfavorable para Kiev. InformatAgendapublica

Quién gana: Rusia y su paciencia estratégica

Sin eufemismos: Rusia está ganando en términos estratégicos, aunque no haya ganado la guerra militarmente. Putin entró a Ucrania con el objetivo de impedir su integración occidental, neutralizar su vocación atlántica y consolidar una zona de influencia en el este europeo. Todo eso lo ha conseguido, al menos parcialmente. El Kremlin mantiene sus exigencias: que Ucrania renuncie formalmente a unirse a la OTAN y que entregue territorio en el Donbás anexado pero aún no conquistado en su totalidad. Y el plan de paz que circula ya descarta la membresía de Ucrania en la Alianza. Eso, para Moscú, es una victoria política de primera magnitud. Euronews

El tiempo también juega a favor de Rusia. Rusia no tiene incentivos para parar: seguirá avanzando lentamente en el Donbás y bombardeando centros urbanos, mientras Kiev responde con ataques cada vez más osados dentro de Rusia contra infraestructuras energéticas. La economía rusa muestra signos de estrés —inflación, escasez de mano de obra—, pero no de colapso. Y mientras las democracias occidentales debaten, el Kremlin simplemente espera. El Orden Mundial

Quién pierde: Ucrania y la promesa rota de Occidente

Ucrania ha demostrado una capacidad de resistencia que nadie anticipó en febrero de 2022. Su ejército sobrevivió, contraatacó y obligó a Rusia a replantear sus objetivos iniciales. Eso es un logro militar real. Pero los logros militares no se traducen automáticamente en victorias políticas, y en el tablero diplomático actual, Ucrania está siendo presionada a aceptar condiciones que habrían sido impensables cuando el mundo aplaudía su resistencia.

Estados Unidos ha seguido un patrón de diplomacia coercitiva que consiste en negociar con la parte más fuerte —Rusia— y ejercer presión sobre la parte más vulnerable —Ucrania— para que acepte las condiciones, buscando victorias diplomáticas rápidas aunque el costo recaiga sobre un tercero. El plan de 20 puntos no incluye la devolución de territorios ocupados. La membresía en la OTAN está descartada por ahora. Y la reconstrucción del país —con daños que se cuentan en cientos de miles de millones de dólares— depende de financiamiento externo que nadie ha comprometido con claridad. Agendapublica

Ucrania tiene problemas de reclutamiento y una posición cada día más débil en el frente, por lo que no es descartable que acepte un alto el fuego en términos desfavorables. Zelenski lo sabe. La pregunta es cuánto puede resistir antes de que la presión internacional lo obligue a firmar algo que su propia población no está dispuesta a aceptar. El Orden Mundial

El gran perdedor silencioso: Europa

El análisis honesto del conflicto obliga a señalar a Europa como el actor que peor ha gestionado esta crisis. Cuatro años después, el continente sigue sin una política de defensa autónoma coherente, sigue dependiendo de decisiones tomadas en Washington y sigue siendo vulnerable a la guerra híbrida rusa. Pese al aumento del gasto en defensa, la Unión Europea aún está lejos de poder reemplazar las garantías estadounidenses en el corto plazo. Las divisiones internas de la UE limitan su eficacia como actor geopolítico: la exigencia de unanimidad en determinadas decisiones permite que intereses nacionales particulares bloqueen la acción colectiva, erosionando la coherencia de la política exterior europea. SeguritecniaAgendapublica

Europa apostó a que la OTAN y Estados Unidos garantizarían la seguridad del continente indefinidamente. La administración Trump demostró que esa apuesta tiene fecha de vencimiento.

Qué viene: un orden diferente

Lo que viene no es paz. Es congelación. Un conflicto que se estabiliza sobre una línea de contacto que nadie reconoce formalmente pero que todos aceptan en la práctica. Crimea seguirá siendo rusa. El Donbás permanecerá dividido. Ucrania quedará fuera de la OTAN por años, quizás décadas. Y Rusia habrá demostrado que la violación de fronteras soberanas tiene costos, sí, pero costos tolerables.

Desde 2023 el frente se ha estabilizado con avances limitados y un desgaste creciente para ambos bandos. El agotamiento mutuo es real. Pero el agotamiento no produce justicia: produce acuerdos en los que el más débil cede más. Y en este conflicto, el más débil —políticamente, no militarmente— es Ucrania. Asesores Financieros

El verdadero legado de esta guerra no será el mapa que quede al final. Será el precedente: que una potencia nuclear puede invadir a un vecino soberano, soportar sanciones, resistir cuatro años y terminar negociando desde una posición de fuerza. Ese precedente no pasa desapercibido en Taipei, en Seúl, en Varsovia ni en ninguna capital que tenga un vecino con ambiciones territoriales y paciencia estratégica.

La guerra de Ucrania no ha terminado. Pero sus lecciones ya están escritas.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

ERASMO AVELLANEDA MILLÁN

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BORIC EN SU RECTA FINAL: BALANCE DE UN GOBIERNO QUE PROMETIÓ MUCHO https://circulandoporladerecha.com/2026/06/22/boric-en-su-recta-final-balance-de-un-gobierno-que-prometio-mucho-2/ Mon, 22 Jun 2026 06:12:00 +0000 https://circulandoporladerecha.com/?p=1128 Cuatro años después de que Gabriel Boric irrumpiera en La Moneda con el discurso más ambicioso de la historia reciente de Chile —nueva constitución, fin de las AFP, crecimiento con redistribución, seguridad garantizada— toca hacer cuentas. Y las cuentas no cuadran. El veredicto más honesto no lo da la oposición: lo dan los propios números […]

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Cuatro años después de que Gabriel Boric irrumpiera en La Moneda con el discurso más ambicioso de la historia reciente de Chile —nueva constitución, fin de las AFP, crecimiento con redistribución, seguridad garantizada— toca hacer cuentas. Y las cuentas no cuadran.

El veredicto más honesto no lo da la oposición: lo dan los propios números de su gestión.

Una economía que nunca despegó

Boric llegó prometiendo que Chile sería la vanguardia de un nuevo modelo de desarrollo. Lo que dejó fue el segundo peor desempeño económico desde el retorno a la democracia en 1990, con un crecimiento promedio de apenas 1,9% anual durante todo su mandato. En 2023, la economía creció apenas por sobre 0%, rozando la recesión. La explicación oficial —que había que crecer poco para combatir la inflación— fue, para decirlo sin eufemismos, un insulto a la inteligencia ciudadana. Emol.comEmol.com

La tasa de ocupación laboral no logró recuperar su nivel prepandemia, y el gobierno incumplió la meta de balance estructural durante tres años seguidos, con una baja sostenida de los ahorros fiscales. Eso no es mala suerte: es mala gestión. Horizontal Chile

Y el remate lo puso la caja fiscal. El ministro de Hacienda de Kast, Jorge Quiroz, denunció que la caja con que cerró la administración Boric fue de apenas 40 millones de dólares al 31 de diciembre de 2025, cuando normalmente las administraciones terminan con entre 3.000 y 4.000 millones de dólares. En otras palabras, Kast heredó una situación de caja equivalente al 1% de lo normal. No es una metáfora: Boric le entregó el país literalmente sin dinero en el bolsillo. El déficit estructural alcanzó el 3,55% del PIB en 2025, superando ampliamente la proyección del 2,2% y alejándose drásticamente de la meta del 1,1% fijada originalmente por el propio Ministerio de Hacienda. Cooperativa.cl + 2

La constitución: el fracaso que lo definió

El proyecto estrella del boricismo fue la nueva constitución. El texto que impulsó fue rechazado por el 62% de los votos en el plebiscito de 2022. Muchos vieron esa propuesta como demasiado extrema. El propio gobierno tuvo que reconocerlo, aunque nunca con esa claridad. La paradoja es que, según los analistas, fue precisamente ese tropiezo el que obligó a Boric a moderarse y buscar acuerdos. En otras palabras: gobernó mejor en la medida en que abandonó lo que había prometido. Teletica

Las AFP: otro giro forzado

Uno de los pilares de su campaña fue terminar con las AFP. Lo repitió en plazas, entrevistas y discursos hasta el cansancio. El resultado final: los cambios aprobados aumentan gradualmente los ahorros privados para la jubilación y reducen las comisiones que cobran las AFP. Las AFP siguen. Boric mismo tuvo que reconocer que algunos decían que estaban entregando las banderas por las que habían peleado. Tenían razón. TeleticaCooperativa.cl

Seguridad: la agenda que nunca fue prioridad

Aunque la tasa de homicidios disminuyó levemente, los secuestros y las extorsiones registraron un crecimiento del 278% respecto de 2018, alcanzando en 2025 un total de 859 secuestros y 1.455 extorsiones. El crimen organizado avanzó. La migración irregular se mantuvo en niveles históricamente elevados. Y la seguridad, que no era prioridad en el programa original de Boric, terminó siendo el área donde sus propias cifras lo condenan con más contundencia. La Tercera

El legado: menos de la mitad

El período 2022–2026 estuvo marcado por una ejecución parcial del diseño programático inicial. En lenguaje llano: el gobierno cumplió menos de la mitad de lo que prometió. El resto fue adaptación, negociación, retroceso o simple abandono. El Dínamo

Boric sale de La Moneda con 40 años y futuro político por delante. Chile sale con deuda fiscal al alza, empleo debilitado, crimen organizado afianzado y una caja vacía que tendrá que reconstruir el gobierno que él mismo combatió. La diferencia entre promesas y realidad no es un detalle menor: es el resumen de cuatro años.

Es todo por ahora, nos seguimos viendo la próxima semana, espero también que puedan indagar por sus propios medios si el tiempo entre el trabajo, la esposa y los hijos se lo permiten.

Y recuerda, un adulto es el concepto razonado de lo que le conviene y la izquierda, no le conviene a los héroes de verdad.

Que Dios los bendiga.

ERASMO AVELLANEDA MILLÁN

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